Hoy me duele esta amarga derrota… |
… Y es que perder un partido siempre va a ser doloroso, perder un clásico lo es más aún, pero perderlo de esa manera, no tiene calificativo alguno al dolor que me invade en estos momentos.
Muchos estarán pensando, “este man que ome, que tragedia y que película la que se armó”, la vedad es que sí, me siento triste, afligido, golpeado en mi ego, porque aunque en la tribuna, como en todos los clásicos, somos el aguante, el colorido y el carnaval, en la cancha no hemos podido y al paso que vamos, no creo que podremos.
De nuevo observé en la grama del Atanasio, una escuadra roja con más ganas que fútbol, con más desesperación que ideas, queriendo ganar un partido de piernas y no con el razonamiento lógico que necesita el fútbol, por ahí dicen que los clásicos se ganan con más huevos que cabeza, pero si no estás claro a la hora de poner esos huevos, el resultado no se va a dar.
Yo no pienso criticar a ningún jugador, ya todos saben, o por lo menos yo ya sé que Pardo no le mete un gol a nadie, por el simple hecho de que es un jugador que no sabe definir, ya sabemos de los múltiples errores de Pertúz, del mal momento de Valencia y de “Ganizita”, ya sabemos que Mosquera no funciona sin un socio y aunque le pone el corazón a los partidos como lo hace “Choronta” y como lo hace el panameño Barahona cuando le dan algunos minutos, el equipo no es colectivo, no genera ideas y por ende, los goles no llegan.
El partido de ayer no fue tan malo, el Medellín logró inquietar varias veces a los diez defensas rivales, puso en prueba a su guardameta, pero lamentablemente nada de nada, por ningún lado se encontró el gol. El arbitraje?, bien gracias, lo de siempre, al equipo de Ardilla Lulle siempre hay que regalarle algo, eso no me impresiona.
Algo que si me impresiona, aunque más que impresión es algo que me preocupa, es mirar al banco del Medellín, empezando por el Técnico y su asistente, perdón, si tiene?, no sé, ojalá alguno de ustedes apreciados lectores me saquen de esa duda.
El señor Edgar Carvajal carece de ideas, seguramente muchos me van a tildar de desagradecido, pero ese señor no tiene ni el más remoto concepto de lo que es manejar un equipo de fútbol y menos una institución tan grande como lo es el Deportivo Independiente Medellín. Pero no toda la culpa es de él, en los emergentes no hay un hombre que marque la diferencia, ese jugador que hace vibrar al público cuando ingresa al terreno, ese que pide la gente y que siempre hace maravillas con la pelota cuando le dan unos pocos minutos, de esos no tiene Medellín.
Me duele, me duele mucho perder un clásico, perderlo con tan poquito, porque el otro equipo nunca fue más, el otro equipo no genera juego, el otro equipo sólo espera milagros o errores del contrario, como el lamentable autogol de ayer. Me duele y me seguirá doliendo por muchos días, pero no me escondo y salgo a dar la cara, portando mi camiseta, yo no la guardo, yo no me meto bajo una piedra, yo no pierdo el sentimiento, por el contrario, sigo resistiendo, alentando, escribiendo por y para mi rojo del alma.
Faltan pocos días para volver a encontrarnos con el rival de patio, sólo le pido a los jugadores que dejen todo en la cancha como nosotros los fieles hinchas lo hacemos desde la tribuna, un cambio de actitud pues muchachos, tenemos buen equipo, la historia y las estadísticas dicen que somos los mejores de Colombia en la actualidad, sigamos demostrándole al continente y al mundo entero, que en esta ciudad hay un equipo de paisas, de guerreros que salen a dejar la vida en cada batalla, de campeones que entregan cada gota de sudor, cada golpe, cada esfuerzo por el sagrado escudo azul y rojo.
Hay que cogerse las que sabemos, hay que hacer volver al hincha al estadio, pero con espectáculo, con “jogo bonito”, yo sé que para el próximo clásico la historia va a cambiar, vamos a demostrar porque siempre vamos a ser el papá del hijo amargo, vamos a volver a la normalidad y no más caras largas del hincha poderoso, yo confío en vos mi medallo, porque somos antioqueños, somos carnaval, porque el fútbol, porque mi Medellín son la única excusa para ser feliz.
Por: El Oxo Kanalla |